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lunes 22 de abril del 2019

4a Ciudad de México

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Historia 4ª IAFCJ MÉXICO


A principios de la década de los 50`s, se comenzó a predicar el Evangelio en este lugar. La 1ª convención del Distrito Central, tuvo como sede en 1953 a esta congregación, asistieron Obispos y Ministros provenientes de todo el país.


Así como la Iglesia Apostólica reconoce a la hermana Romanita de Valenzuela, al instrumento que Dios escogió para que a través de su testimonio ferviente y tras intensas oraciones, se concediese a 12 personas la experiencia maravillosa de ser bautizadas con el Espíritu Santo por primera vez en nuestro país, el 1 de Noviembre de 1914 en Villa Aldama, Chih., la generación actual de creyentes en Cristo que se congregan en esta 4ª Iglesia, debemos dar gracias al Señor por haber puesto en el corazón de la Hna. Virginia Arizu, la buena disposición para ceder, a un precio bastante razonable el terreno que actualmente ocupa nuestro templo. Quienes la conocieron testificaban acerca de su generosidad y trabajo cuando se desempeño como líder en el departamento Femenil Distrital.


Los primeros apostólicos arribaron a esta capital en 1941 y el primer ministro establecido formalmente en 1943 se llamó Leonardo Sepúlveda. Por su parte, algunos de los miembros más antiguos que todavía se reúnen en este lugar, aseguran haber asistido al primer culto celebrado el 14 ò 15 de septiembre de 1953, en esta Calle 13. Sabemos que el Hno. Benito Peña fue el primer pastor de la naciente congregación; posteriormente ocuparon ese puesto: Alfredo Inzunza, Timoteo Torres, Domingo Torres, Manuel Rodríguez, Manuel Gaxiola, Leonardo Soto, Rafael Gil, Ángel Ramírez y actualmente nuestro pastor Guillermo Escamilla. Entre los diáconos que han colaborado con algunos de los Ministros mencionados, tenemos a: Marcial Ramos, Lázaro Ramos, Juan Medina, Juan Díaz, Dionisio Peña, Gabino Ayala, Alfonso Baleon, Arturo Álvarez, Humberto y Alejandro Anguiano, Juan Roberto Ortiz, Nicolás Becerra, Roberto Flores, José Antonio Mascareño, Franciso Esqueda, Ismael Martín del Campo, Antonio Mancillas, Alejandro Hernández, Roberto López, Neftalí Flores, José Reyes, Ernesto Flores, Luis Vega, Jerónimo Pérez, Juan Ángel González, Irineo Reyes, Antonio Gálvez e Iván Muñóz.


Entre 1960 y 1961 se determinó que la congregación de la 3ª Iglesia en la Col. Guerrero, formara parte de la 4ª Iglesia de la Col. ProHogar. Así que familias como: Los Ramos-Betancourt, Pachecho-Ortiz, Ortiz-González, Ortiz-Bautista, Magadán-Cerda, Castellanos-Martínez, Baldovinos-Quezada, Mendez-Chávez, Rafaelita Cuevas, Carmelita González, y algunas más cuyos nombres escapan a la memoria, alzaron unánimes sus voces y oraciones en alabanza a Dios, al lado de familias como: los Serrano-Andrade, Trejo-Andrade, Ramírez-Ochoa, Baleon-Ramírez, Zúñiga-Medina, Peña-Juárez, Zúñiga-Peña, Mendoza-Martínez, Ortega-Téllez, Montes-Avila, Montes-Martín del Campo, Arizmendi, Rojas, Medina, Betanzos, Nieto y otras más.


Con mucho sacrificio, esfuerzo, cooperación y trabajo de los antes mencionados, se llego a liquidar el precio del terreno, que se había adquirido de manos del Hno. Maclovio Gaxiola y enseguida se comenzaron a recabar fondos pro-construcción al frente de cuyo comité el Hno. Román Ortega se destacó por su honradez- El proyecto y planos de templo y casa pastoral fueron diseñados por el Arq. Darío Molina y bajo el pastorado del Hno. Domingo Torres se iniciaron los trabajos en 1966-67. Por algunos años las actividades se redujeron al espacio que ocupa actualmente el comedor de la Iglesia. Fue hasta 1971-1972 cuando se ocupó el nuevo templo que estaba prácticamente en obra negra. (Todavía algunos recordamos lo áspero del piso al hincarnos en el altar).


Paralelamente a todo esto, el trabajo evangelístico de Diáconos y miembros de la congregación contribuyó para que con el tiempo se establecieran por lo menos otras cinco congregaciones en: La Cañada, La Loma, Barrón, Cuautepec y la más reciente, la Iglesia en Santa Rosa, así como a lo menos cinco pastores salidos de esta Iglesia laboran actualmente en otros sitios. ¡Gracias a Dios por todo lo que nos ha permitido hacer!


En conclusión, resumir en pocas líneas todo un proceso que abarca aproximadamente 58 años, necesariamente adolecerá de carencias, omisiones y hasta inexactitudes, debido a la falta de documentos escritos donde consultar, o testimoniales fehacientes y serios. Cuando una generación prácticamente ha sustituido a la anterior es menester lograr que una minuciosa investigación posterior a esta breve semblanza sobre el origen y desarrollo de nuestra amada Cuarta Iglesia de la Colonia Pro-Hogar, deje en la mayoría de quienes la escuchen, la convicción de que se ha “tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas” (Lucas 1:1).


La historia de cualquier nación, sociedad, grupo o familia, la escriben sus integrantes… ¡a través de sus acciones! En nuestra congregación muchos han destacado por su entrega, trabajo y amor a la Obra del Señor, como la Hna. Teresita González Vda. De Ortiz. Otro tanto puede decirse de Juanita Ortega, quien dedicó sus mejores años al trabajo docente y al liderazgo de la juventud de su tiempo. Anita Medina de Zúñiga, Rafaelita Cuevas, Micaela Peña, Luz Téllez, Amparito Ávila, Vicky Valle, Amada Montes, Hilaria Trejo, etc., son apenas unos cuantos ejemplos de quienes se podría decir igual que San Pablo dijo acerca de María: “…la cual ha trabajado mucho entre vosotros” (Romanos 16:6). Con razón el proverbista asentó acerca de la mujer virtuosa: “… Y alábenla en las puertas SUS HECHOS” (Proverbios 31:31).


En cuando a cada uno de los pastores, ministros, diáconos y ayudas que han colaborado impartiendo la palabra, el consejo, la exhortación y la administración de bienes materiales, sabemos que, además de nuestra gratitud, reconocimiento y consideración, les aguarda la esperanza y promesa de “… cuando aparezca el príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria” (1 Pedro 5:4).


Cuando se colocó la primera piedra para la cimentación del edificio que hoy ocupa el comedor y la casa pastoral, un recipiente con los nombres de las familias y miembros de aquel entonces fue sepultado ahí, como testimonio. Ciertamente cada tabique, cada kilogramo de varilla, cada metro cúbico de concreto, de aplanado, de pintura y además materiales como madera, y otros acabados o mobiliario son la materialización de la Fe, oración, ayuno, cooperación, esfuerzo y sacrificio de muchos hijos de Dios que seguramente recibirán su recompensa en el Día Final, “sabiendo que vuestro trabajo en el Señor NO ES EN VANO” (1ª Corintios 15:58).


En el trabajo, la obra o la labor de gobernantes y funcionarios terrenales generalmente se dice “que la historia los juzgará”. En el reino de Dios, la Biblia nos enseña que mucho más justo que cualquier tribunal instituido por el hombre, será el de Cristo cuando se siente a premiar o castigar a vivos y muertos. Por la congregación de esta Cuarta Iglesia han desfilado muchos ministros, diáconos, funcionarios, directivos y líderes en la Escuela Bíblica Dominical y en las distintas fraternidades. Otros miembros sin cargo específico se han enlistado a través de las diversas etapas que conforman los casi sesenta años de vida de esta Cuarta Iglesia.


En estos días en que por doquier se escucharon ¡Vivas! a nuestro país y a sus principales próceres, el pueblo del Señor proclama que el único que VIVE y REINA es NUESTRO DIOS… y renovamos nuestra confianza en que si somos FIELES también en ÉL VIVIREMOS.