Nuestra historia, patriarcas y obispos - WikiHistoria
sŠbado 15 de diciembre del 2018

Nuestra historia, patriarcas y obispos

De WikiHistoria

Orígenes[editar]

El siglo XX fue testigo desde su primer d√≠a de un fen√≥meno que vino a vitalizar a la iglesia cristiana y hacer que brotaran las semillas que hab√≠an estado enterradas, en algunos casos por siglos, y que ahora pod√≠an, como en los tiempos primitivos, fructificar y crecer. El derramamiento del Esp√≠ritu Santo en la ciudad de Topeka, Kansas, dio inicio al movimiento pentecostal que se ha convertido probablemente en la fuerza religiosa m√°s extendida en nuestro tiempo, pues se inici√≥ en la din√°mica del Esp√≠ritu Santo, que como lluvia tard√≠a comenz√≥ a derramarse en los corazones que ahora ve√≠an las se√Īales primitivas: nuevas lenguas, milagros, prodigios, sanidades, etc.

Es bien sabido que el movimiento pentecostal moderno tuvo como centro principal de diseminaci√≥n la famosa Misi√≥n Apost√≥lica de la calle de Azuza en Los √Āngeles, California. Aunque las cuestiones de la unidad de Dios y el bautismo en agua no fueron al principio objeto de controversias teol√≥gicas tan serias como lo fueron posteriormente, y que en distintos grados prevalecen hasta ahora, es un hecho que el citado movimiento pentecostal se escindi√≥ desde el principio en dos grupos principales: los que se bautizaban en el nombre de Jesucristo y los que bautizaban en el nombre de la Trinidad. Tambi√©n es un hecho que ya para el a√Īo de 1909 hab√≠a en la zona de Los √Āngeles, California, grupos que fueron la base del movimiento apost√≥lico actual, principalmente entre los mexicanos y otras personas de habla espa√Īola que, entre otras cosas, bautizaban como lo hicieron los ap√≥stoles.

Romanita Carbajal de Valenzuela[editar]

Hna. Romanita de Valenzuela

De una de esas iglesias salió una mujer mexicana llamada Romana Carbajal de Valenzuela, ama de casa sin pretensiones de predicadora, pero llena de fe y perseverancia que, habiendo sido bautizada en el nombre de Jesucristo y habiendo recibido el bautismo del Espíritu Santo, quiso que sus familiares en México también recibieran esta bendición. Con permiso de su esposo llegó a su tierra natal, Villa Aldama, Chihuahua, y comenzó a dar testimonio del evangelio a sus familiares. Al principio ella y el mensaje fueron rechazados, pero el rechazo se transformó en fe y sed de Dios, y así fue como el 1 de noviembre de 1914 doce familiares de la citada hermana fueron llenos del Espíritu Santo y hablaron en lenguas, como Dios les daba que hablasen.

La hermana de Valenzuela, como se ha dicho, no aspiraba a ser predicadora ni pod√≠a quedarse al frente del nuevo grupo de creyentes porque ten√≠a esposo e hijos que le esperaban en el pa√≠s donde resid√≠a, pero tampoco le faltaban recursos ni fe. De alguna manera hizo contacto con el pastor de la Iglesia Congregacional que estaba en la ciudad de Chihuahua, y logr√≥ que este hombre creyera en el mensaje apost√≥lico y fuera lleno del Esp√≠ritu Santo. Las cosas no pod√≠an quedarse a medias, y por ello la hermana de Valenzuela llev√≥ a este pastor a la ciudad de El Paso, Texas, que era el lugar m√°s cercano donde hab√≠a una iglesia apost√≥lica, que era de raza negra, y ah√≠ fue bautizado el pastor en el nombre de Jesucristo y ordenado para el ministerio. Este pastor se llamaba Rub√©n Ortega y la iglesia que estaba a su cargo en Chihuahua es conocida ahora como Iglesia Metodista La Sant√≠sima Trinidad, pues como resultado del llamado Plan de Cincinnati las iglesias congregacionales de Chihuahua pasaron a ser metodistas despu√©s del a√Īo de 1914.

Miguel García[editar]

Hno. Miguel García

El hermano Rubén Ortega sólo estuvo un poco tiempo al frente de la congregación en Villa Aldama y ésta prácticamente no creció, quizá porque Dios tenía otros planes. Del grupo original de los doce surgió un ministro llamado Miguel García, quien se trasladó a la región llamada La Laguna y formó las primeras iglesias apostólicas en Gómez Palacio, Durango, y Torreón, Coahuila.

Fueron tiempos de muchas pobrezas, dificultades y persecución. Simultáneamente se comenzaban a formar iglesias apostólicas en Baja California, Sinaloa, y otros lugares. La obra de La Laguna sufrió divisiones, pero los creyentes originales de toda la región de La Laguna, con excepción de algunos pocos, siguieron bajo el liderato del Obispo Felipe Rivas Hernández, y posteriormente las iglesias que estaban establecidas en otras partes del país, y que reconocían la autoridad del Obispo Antonio C. Nava en los Estados Unidos, quedaron bajo la dirección del Obispo Rivas y el resto de la primera Mesa Directiva, que se organizó en 1932, y que incluía a los reverendos José Ortega Aguilar, como Secretario General, y Manuel Tapia, como Tesorero General.

Hasta el día de hoy[editar]

Es a partir de 1932 que la IAFCJ empieza a recibir el impulso que hasta ahora la distingue y que le permite colocarse en la posici√≥n en que todav√≠a est√°, la cual ha sido de constante superaci√≥n. Gradualmente la iglesia se va extendiendo por todo el pa√≠s, y actualmente cuenta con iglesias en toda la Rep√ļblica Mexicana. En 1949, bajo el impulso de Maclovio Gaxiola L√≥pez, la iglesia admite que el mandato de ir por todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura tambi√©n es para ella, y as√≠ se constituye en una de las pocas iglesias evang√©licas mexicanas que tienen un programa misionero en el extranjero. Comenz√≥ entonces a enviar misioneros que han establecido iglesias pujantes en Guatemala, El Salvador y Nicaragua. Recientemente se estableci√≥ obra tambi√©n en Canad√°, Estados Unidos, Belice, Colombia, Sudam√©rica y Espa√Īa. La iglesia hermana en Estados Unidos, tambi√©n acudi√≥ al auxilio de sus semejantes de habla castellana, y as√≠ se logr√≥ que en todo Centro Am√©rica, en Argentina, Uruguay, Chile, Espa√Īa, Italia y Paquist√°n se cuente con iglesias como las nuestras.

Todo lo demás es historia llena de hechos concretos que dan a la IAFCJ un lugar muy especial en el mundo evangélico. Esta prosperidad se origina, indudablemente, en la bondad de Dios, en el poder del Espíritu Santo, en las promesas de la Biblia, pero también parte del esfuerzo, la lealtad a la Biblia, el deseo de progresar y la devoción al orden y la disciplina que son parte de la herencia apostólica.


  • separ√≥, dividi√≥.

Fuentes[editar]

  • "La Serpiente y la Paloma". Dr. Manuel J. Gaxiola, 1994.
  • Coordinador de la Comisi√≥n de Investigaci√≥n Hist√≥rica de la IAFCJ: Domingo Torres A., 2013.